Limpia los calamares y córtalos en anillas. Reserva.
En una cazuela, sofríe la cebolla picada fina con aceite de oliva a fuego lento hasta que esté bien pochada.
Añade los ajos picados y rehoga unos segundos.
Incorpora el tomate rallado o triturado y cocina el sofrito durante unos 10–15 minutos.
Añade los calamares, remueve y deja que suelten su jugo.
Vierte el vino blanco, añade la hoja de laurel, salpimenta y deja hervir un par de minutos para que evapore el alcohol.
Cocina a fuego suave durante unos 35–40 minutos, hasta que los calamares estén tiernos y la salsa ligada.
Rectifica de sal y sirve caliente.