Batir: En un plato hondo, casca los huevos y bátelos ligeramente. No hace falta que queden totalmente líquidos; es mejor que se note algo el blanco de la clara.
Dorar: En una sartén antiadherente, pon a calentar el aceite a fuego medio. Si usas el diente de ajo, pícalo muy fino y dóralo ligeramente sin que llegue a quemarse.
El jamón: Añade los taquitos de jamón a la sartén y dales una vuelta rápida (apenas 10 o 15 segundos para que suelten su grasa pero no se pongan salados ni duros).
Cuajar: Baja el fuego al mínimo y vierte los huevos batidos. Con una cuchara de madera o espátula, ve removiendo suavemente desde los bordes hacia el centro.
El punto perfecto: Retira la sartén del fuego justo antes de que el huevo esté completamente cuajado. El calor residual de la sartén terminará de hacerlo, dejándolo jugoso y meloso.
Servir: Sirve inmediatamente acompañado de unas buenas rebanadas de pan tostado.