Saber elegir el corte de carne adecuado es el verdadero secreto de un buen plato. No necesitas comprar siempre la pieza más cara; el éxito en la cocina está en aplicar la técnica de cocción correcta a cada parte de la ternera.
Aquí tienes nuestra guía rápida y sencilla para que no vuelvas a dudar en la carnicería:
1. Cortes Nobles (Para plancha, brasa y asados rápidos)
Son las partes más tiernas y no necesitan mucho tiempo de cocción.
- Solomillo: La pieza más tierna de todas. Apenas tiene grasa. Ideal para hacer medallones gruesos a la plancha, vuelta y vuelta.
- Lomo Alto: De aquí se saca el famoso chuletón (con hueso). Es una carne muy jugosa y con grasa infiltrada. Perfecta para la parrilla.
- Lomo Bajo: De aquí sale el entrecot. Algo más magro que el lomo alto, excelente para la plancha.
2. Cortes Magros (Para filetes, empanar y asar)
Son piezas limpias, con poca grasa, ideales para el día a día.
- Babilla y Cadera: Dan filetes muy tiernos y jugosos. Son los mejores para hacer a la plancha finitos o para empanar (los favoritos de los niños).
- Redondo: Una pieza cilíndrica sin nada de nervios ni grasa. Es el rey indiscutible de los asados en salsa y la carne mechada. Se debe cortar en lonchas muy finas tras cocinarlo.
- Tapilla: Es tierna y jugosa. En España se filetea, pero es el corte que en Sudamérica llaman “Picaña”, excelente para asar entera.
3. Cortes para Guisos y Estofados (Para cocción lenta o chup-chup)
Son piezas más duras que, tras horas a fuego lento, sueltan su colágeno y se vuelven mantequilla.
- Morcillo (o Zancarrón): La carne para guisar por excelencia. Pura gelatina que espesa las salsas maravillosamente. Si se corta con el hueso, es el famoso osobuco.
- Carrilladas: Son los mofletes de la ternera. Requieren paciencia y cocción a fuego muy lento, pero el resultado es una carne que se corta con la cuchara.
- Falda y Pecho: Tienen bastante grasa y tejido conectivo. Son las piezas obligatorias que hay que echarle al cocido o a cualquier caldo para darle sustancia y un sabor espectacular.
💡 La Regla de Oro del Chef: Carne magra y limpia = Fuego fuerte y poco tiempo. Carne con nervio y grasa = Fuego lento y mucho tiempo.